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Erm

Balago

Erm

  • Fecha de publicación: 2001
  • Catalog # 001
  • Formato: CD

Canciones

  1. Adf
  2. Carlota
  3. Maccabea
  4. Péndulos
  5. Decla
  6. Frieda
  7. Erba
  8. Vermont
  9. Klara
  10. Terra

Nota de prensa

Fluctuando por una línea imaginaria que viaja sin rumbo fijo de la calma a la desolación, del sueño al drama, de la evanescencia al terror, “erm”, el disco de debut de los barceloneses Balago, hospeda parte de los minutos más excitantes de este año. Poco más de un secuenciador, un sintetizador, un par de guitarras y un sampler bastan para cimentar, desde lo mínimo, el andamiaje formal de una propuesta todavía en expansión. David Crespo, Jordi Soldevila y Guim Serradesanferm, miembros de esta madura e inquietante promesa, componen un lienzo sonoro-visual que parte de la abstracción expresiva (ambient sin fisuras, sin invitaciones al bostezo o el sonrojo, más bien todo lo contrario: epidérmico y vivo) para acabar firmando materia totalmente inflamable: nada más y nada menos que una crónica a cámara lenta del desaliento y el vacío.

Balago bucean, en ese sentido, por aguas farragosas. Ahí donde existe peligro real de toparse con discursos musicales erróneos, faltos de entendimiento, sobrados de pretensiones inalcanzables, hinchados por la banalidad del mensaje hueco, el trío catalán sabe sacarle jugo a esa tesitura para elevar y abastecer de verdad su idea musical, su universo comunicativo. En primer lugar, porque de una coyuntura cuyos terrenos fronterizos separan el tedio de la emoción perdurable con alarmante cercanía, “erm” opta por lo segundo. Aquí hay, se siente, se intuye el pulso a pocas revoluciones de la emoción pura, libre de ademanes o trampas, dotada de una hondura ya inextinguible. Y es que en este disco sobreviven momentos (“Adf”, “Carlota” y “Maccabea”: estremecedor inicio) que pasarán a formar parte de la antología emotiva de 2001.

Pero también brilla, deslumbra esta ópera prima por el manejo y acoplamiento audaz, laborioso y, en todo caso, apasionante de aquellos afluentes musicales de los que se ha nutrido la banda. No es fácil, ni tan siquiera a priori, sintetizar en un mismo discurso expresivo la herencia de tres buenos e inquietos consumidores de música. De ahí uno de los principales méritos de “erm”: su concreción. Retumban ecos etéreos de ambient rasposo cercanos a Seefeel, Main, Aphex Twin, Biosphere o Labradford; se percibe la impronta de Hood, Godspeed You Black Emperor! o Tarentel en su depresión crónica, rasgo distintivo de unas canciones hundidas que circulan en procesión hacia el crepúsculo; y también se intuyen las figuras de Piano Magic, Flying Saucer Attack, Windy & Carl, Tortoise o Papa M como puntuales e intransferibles puntos de apoyo. Balago procesan éstas y muchas otras referencias para adueñarse de una manera propia de enfocar su música y su emoción. Y a partir de ahí, de ese nexo de unión entre alma y carne, entre ilusión y vivencia, entre sueño y realidad, arrancan sus pesquisas creativas y emotivas. Un viaje al corazón de nuestra esencia.

David Broc