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El Fum Blanc

Bedroom

El fum blanc

  • Fecha de publicación: 2011
  • Catalog # 035
  • Formato: CD / LP

Canciones

  1. Boig del cavall
  2. Cançó de l’alba
  3. Els nens soldat
  4. Dona de foc
  5. Ball de la mort
  6. Cabana negra
  7. Cames blanques
  8. Aquest és el mateix mar
  9. Home d’espines
  10. El fum blanc

Nota de prensa

Se hace brujería para curar a los enfermos. A veces, para palpar las noches de una densidad masticable. Se preparan pócimas y ungüentos para salir volando y para que la espalda del mundo se haga cargo de la humanidad de sus habitantes. A veces, no hay más aquelarre que una habitación cerrada, algo de soledad, un conflicto y la fiebre por construir algo. Algo como canciones que contengan todo el universo contado desde anécdotas pequeñas, las de Albert Aromir -alma máter de Bedroom- que nos cuenta su mundo a través de un pulso narrativo inaudito. Las canciones se han escrito bien. Se han meditado. Se ha convocado el humo. Se ve, se huele, y se te escapa entre los dedos.

Un disco de canciones
“El fum blanc” (“El humo blanco”) es un tratado secreto de intimidad donde cada canción es una viñeta cuya sombra se alarga sobre el resto y se contaminan mutuamente, multiplicando reflejos y lecturas. Se hace con las palabras, desde la irracionalidad y tropezando continuamente con un léxico que se hace poco habitual y extraño en una canción pop. Contiene el contacto con la naturaleza y las fugas surrealistas. Desde la inocencia y el ardor adulto hasta la imagen cristalina y perfectamente cartografiada de lugares en los que sí, tú también has estado. “El fum blanc” es un disco de canciones, se escucha como la caída de una avioneta en medio de un bosque. Y tú estás ahí para escuchar como cae.

Lo onírico, lo sonámbulo
Hay en todo el disco una sutil elevación del sueño que lo envuelve todo en una aureola. Lo que se cuenta podría ser real pero podría ser soñado. Son universos vividos en vigilia. Los niños de “Els nens soldat” son el resultado de la digestión onírica del visionado de un documental sobre niños soldado en Uganda. “Cançó de l’alba” nace de la desazón de un despertar con las primeras luces de la jornada en soledad y profunda desorientación. Albert era sonámbulo de niño, en un Olot de paisajes nublados, tierra mojada y oscura, cabañas con olor a moho, volcanes dormidos y haces de sol atravesando hayedos como espadas. Entre los mimbres de las canciones se van a identificar mujeres de fuego, faros, ladrones a caballo, hombres de espinas, el miedo saliendo del agua… Elementos de cuento que la buena nueva del inconsciente ha llevado a un universo real, alejado de un folk caduco. Palpamos la existencia de los personajes y los escenarios como si caminaran entre nosotros, como si los pudiéramos habitar.

Cine nórdico y folklore catalán
Imposible escuchar el conjunto de canciones de “El fum blanc“ sin pensar en “Häxan” de Benjamin Christensen o en “Dies Irae” de Dreyer. Películas de fotografía lechosa. O la lectura de algunos libros de rondalles, folklore y brujería catalana. O hechos tan simples como un suceso trágico que pasó en la playa de Tossa de Mar, en el invierno del 2007, cuando unos turistas ingleses -un padre y su hija- que iban paseando con el resto de sus familiares por la playa fueron sorprendidos por una ola cuando se hacían una foto en las rocas. Cuenta Bert que con esta base una provisional versión de Mount Eerie se transformó hasta ser “Aquest és el mateix mar”, un artefacto vilamatiano donde ficción y documental se dan la mano en forma de canción.

Grabado en una habitación de techo inclinado y un bungalow
“El fum blanc” es el segundo álbum de larga duración de Bedroom publicado por Foehn Records y el primero cantado íntegramente en catalán. Se ha grabado entre Tossa de Mar y Barcelona durante 2010 por Frank Rudow y Albert Aromir. Sin alejarse del todo del carácter minimalista y amateur de Bedroom, “El fum blanc” ha ganado en calidad respecto a sus antecesores, con una mayor y completa producción y arreglos, mimando más el sonido de las baterías, voces y guitarras eléctricas e incorporando un elemento ausente en los anteriores discos: el bajo eléctrico.

En este disco han participado los habituales: Núria Muntaner a los coros y pianos, Xavier Tort a la trompeta, Frank Rudow a la batería de escobillas, Ariadna Ribas a los coros, Xavi Caparrós a la guitarra eléctrica y Bert a las voces, guitarras españolas, eléctricas, bajos y ruidos varios. Las colaboraciones especiales vienen a cargo de dos niños (¡de 8 y 10 años!); Sam y Belize Nicolau (Oh!Cake & the Cookie), que hacen coros en “Els nens soldat” y de Ricard Marcet a la sierra musical. Yves Roussel se ha encargado de la masterización y el mismo Bert -otra vez más- de las ilustraciones y el diseño.

Ramón Ayala