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David Cordero & Carles Guajardo

Música compuesta para la película “SEIS PUNTOS SOBRE EMMA”

Por si alguien se ha pasado encerrado en algún sótano los últimos diez años, vamos a comenzar recordando que David Cordero ha pasado todo ese tiempo dirigiendo el timón de Úrsula, uno de los proyectos más personales e interesantes que ha dado la escena independiente nacional. Durante esos años, Cordero ha ido modificando la banda que le rodeaba y su propia manera de entender la música, pasando desde ese post rock tristón, con tintes intimistas y cierta vocación slowcore, que frecuentaba en sus primeros discos, hasta llegar a un ambient paisajista, de elevado contenido emocional.

Fue precisamente tras escuchar esa última encarnación de Úrsula, la que grabó discos como “Mejor seguir al silencio” (09) y “Hasta que la soledad nos separe” (10), cuando el director de cine Roberto Pérez Toledo decidió contratar a Cordero para que hiciera la música de su primera película, “Seis puntos sobre Emma”. Y Cordero, que ya en ese momento había decidido abandonar a su criatura para recorrer el mundo en solitario, vio la oportunidad para completar el giro que quería dar a su música y abrazar un lenguaje mucho más cercano a la neoclásica. Claro que poco después de empezar a trabajar, nuestro hombre se dio cuenta de que un proyecto como este no podía encararlo a solas, que iba a necesitar a un pianista. Y fue entonces cuando apareció en escena Carles Guajardo, que, para los que se hayan pasado los últimos años encerrados en un sótano, es la persona de carne y hueso que se hace llamar bRUNA. Guajardo ya había “remezclado” un tema de Úrsula, “Capítulo siete”, por la vía de desnudarla hasta dejarla reducida a una colección de líneas de piano, así que pensaron que la sintonía entre los dos sería posible. Y así fue: durante cuatro días de encierro en los estudios La Mina dieron forma a todas las escenas que les habían pedido, y grabaron los pianos y los arreglos. Un material que se completaría con los contrabajos de Marco Serrato (Orthodox), los violines de Cristina Gámez (colaboradora habitual de Úrsula) y las guitarras y texturas digitales que Cordero y Guajardo añadirían después en sus propios estudios.

Y el resultado es un disco de ambientes tenues y pequeños diálogos. Un disco en el que el piano y la guitarra se persiguen con indolencia y complicidad, dando vueltas alrededor de un delicado tema central, que va cambiando de forma a medida que se suceden las escenas de la película: que en “Inicio” se muestra florido y luminoso, suavemente arropado por las cuerdas, y en “Primera vez” se descompone hasta que sólo quedan unas cuantas notas esparcidas sobre el silencio. Que en “Cruce de historias” avanza en tímidas oleadas, acompañado de una frágil melodía de violín y de unas guitarras que florecen ocasionales, y en “No poder mirar atrás (final)” se crece desde un ambiente nebuloso, para terminar estallando (es un decir) en un espléndido crescendo. Viñetas, en fin, que dan cuerpo a un disco que en el fondo funciona como una sinfonía de andar por casa. Una suite en nueve movimientos, cargada de melancolía y emoción, que prefiere el trazo delicado y el gesto mínimo, la economía de medios, antes que la acumulación de capas y más capas de sonido. No es raro que, a partir de esos mimbres, Guajardo y Cordero hayan trazado un disco íntimo y quebradizo, hermoso hasta decir basta. El espléndido primer paso (musical) de una bonita amistad.

Vidal Romero

Discografí­a

Título Formato Cat # Fecha
Emma CD Foehn 050 2012

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