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Honolulu

Aunque su origen está en el post-shoegaze de finales de los 80 de proyectos como Cocteau Twins o Galaxie 500, hoy cuando hablamos de dream pop es ineludible que el nombre de Beach House salga a relucir. Y a Honolulu, a los que conocimos por su participación en la última edición del certamen de bandas noveles de Apolo, Bala Perduda, les va a costar también que se hable de ellos sin que el proyecto de Victoria Legrand y Alex Scally salga a colación. Quizá porque son un dúo mixto (en el caso de Léa y Quentin Mével son, además, hermanos) y quizá también porque son, como Legrand, franceses. Y también, a qué negar, porque sus canciones remiten a los autores de ‘Bloom’, no nos engañemos.

Sin embargo el proyecto de estos dos jóvenes residentes en Barcelona y procedentes de la capital de Normandía, Rouen, bebe de otras fuentes: algunos de sus héroes son proyectos tan a priori lejanos como The Growlers y Brian Eno, o Robert Wyatt. Por esa vía, de hecho –la de Soft Machine– llega otro de los nombres que pueden definir su universo y que, además, también son hermanos: The Fiery Furnaces.

El caso es que toda esa retahíla de referentes no es nada sin canciones que llevarnos a la boca oreja, y ‘Sparrows’ no podría ser una mejor carta de presentación: en ella Honolulu muestran una contundencia y una limpieza que, en realidad, prescinde del factor dreamy de la etiqueta acuñada al principio de este texto. Pero sí hacen gala del magnetismo y la fuerza necesaria para que se conviertan en los próximos héroes del género –y no limitándose únicamente a un -ámbito local o nacional, sino también internacional–, mostrándolo además con un vídeo (dirigido por Pablo Nieto, producido por Zissou) lo bastante icónico como para que no sea olvidado fácilmente. Su próximo álbum debut, a editar próximamente por Foehn Records, probará si realmente están capacitados para ello.