
Canciones
- 1. I was sad so I was dancing
- 2. A morning walk
- 3. The shoals
- 4. Grace lamp post
Nota de prensa
La primera vez que vi en directo a I_am_Dive fue hace poco más de un año, cuando actuaron como teloneros de Damien Jurado en Sevilla. En aquel momento, todo lo que yo sabía del asunto es que se trataba del proyecto en solitario de Esteban Ruiz; un proyecto de dormitorio, que su autor deseaba dejar crecer en un muy segundo plano, casi por casualidad, y en el que daba salida a todas esas canciones que había ido escribiendo durante años, pero que por su naturaleza intimista no casaban bien con su banda, The Baltic Sea, mucho más amiga de las texturas gaseosas y el ruido que de la caricia acústica. Lo que no sabía es que aquel iba a ser también el concierto en el que se presentaría en sociedad el segundo miembro de I_am_Dive, José A. Pérez, guitarrista de Blacanova, que hasta la fecha sólo había compartido con Esteban largos días de pesca en parajes recónditos. Recuerdo también pensar que ese factor, el de la pesca (y todo lo que lleva aparejada su práctica: las conversaciones a media voz, la paciencia, la melancolía, los murmullos apagados del campo, un cierto ascetismo), se reflejaba de algún modo en las canciones de Esteban; en unas canciones que parecían haber crecido a la sombra de los primeros Red House Painters, de Jason Molina, del mismo Damien Jurado, y que los arreglos digitales y la guitarra eléctrica de Pérez arropaban con cierta timidez, como si tuvieran miedo de romper algún hechizo que los demás no éramos (todavía) capaces de ver.
Todo esto sucedía hace relativamente poco, en octubre del año pasado, pero desde entonces los acontecimientos se han amontonado: he podido ver varias veces más a I_am_Dive, y cada vez que los veía me asombraba lo que habían crecido desde la vez anterior. Y es que en tan corto espacio de tiempo se han convertido en una entidad mucho más compacta y madura; en una célula tremendamente activa, que ha dado decenas y decenas de conciertos por toda España y parte del extranjero, que no ha parado de escribir canciones, que hasta ha publicado un par de EPs (“Fall EP” y “I Am Dive wish death to everyone”, ambos disponibles gratuitamente en su bandcamp), y que ya no es posible ver como la suma de dos guitarristas, sino como la sinergia de dos músicos. Algo que se nota en el papel cada vez más importante que ha ido adquiriendo José, y con él todo ese entramado de pedales de efectos, de ritmos sintéticos y de atmósferas alambicadas que hasta ahora había dejado oculto en el armario. Esto es lo que yo pensaba la última vez que los vi en directo, hace apenas un mes, cuando me sorprendían por un lado la aparición de bombos a negras y el mayor protagonismo de las texturas dentro de las canciones (texturas que siguen ancladas en dream pop y el shoegaze de los noventa, pero que cada vez hacen menos ascos a la IDM y al ambient glacial), y por otro el hecho de que esas canciones tuvieran cada vez los bordes más borrosos y difuminados. Señal de misterio, de confianza, de aventura.
Y en estas es cuando recibo las cuatro canciones de “Constellations”, un EP que en Foehn, nuevo hogar de la pareja, habían pensado en publicar sólo en formato digital, como aperitivo del disco largo que I_am_dive ya está grabando, y que verá la luz la próxima primavera. Habían pensado en publicarlo sólo en digital, pero al tenerlas entre las manos no han podido resistirse a prensar una pequeña tirada en compacto. Nada de lo que sorprenderse con una apertura como “I was sad so I was dancing”, que acaricia los lamentos de Esteban con guitarras que caen en cascada, voces lejanas, muchos sonidos que circulan atrapados en un delay infinito, un ritmo que aparece de la nada y esa guitarra de espíritu shoegaze que se apropia de la canción en su recta final. O con la delicada síncopa a la que se ancla la luminosa “A morning walk”, que suena precisamente a eso, a paseo matutino bajo la luz de un sol acariciante. O con la misteriosa belleza de “The shoals”, que comienza pastoral e introvertida, con un arpegio arañado a una guitarra acústica, y termina por sumergirse en unas orquestaciones en las que resuena el Tim Buckley más marciano. O con la preciosa “Grace lamp post”, una suerte de guiño hacia los primeros tiempos del dúo, que deja a Esteban en primer plano, con su guitarra y su voz, mientras en el fondo se escuchan gaviotas, el rumor de un paseo marítimo y unas tímidas oleadas sintéticas, que sólo estallan brevemente, en un clímax que deja con ganas de más, de mucho más. No resulta raro, por tanto, que mientras escribo estas líneas me llegue la noticia de que I_am_Dive acaba de ganar la cuarta edición del concurso del Circuito de Pop-Rock Desencaja, el mismo que en ediciones pasadas descubrió a otros andaluces ilustres, como Pony Bravo, Guadalupe Plata o Tannhäuser. Ya lo ven: no soy el único que piensa que el futuro les pertenece.
Vidal Romero
