
Canciones
- 1.- 0.*
- 2.- free encyclopedia
- 3.- 4it4n4
- 4.- akihabara creepshow
- 5.- brend for unlikely off-style
- 6.- not to mention ·
- 7.- sonex 180 ··
- 8.- cut piece
- 9.- zero-g popcorns ·
Nota de prensa
El tándem barcelonés kludge ha encontrado la respuesta a una pregunta que muchos se han formulado a lo largo de los años: ¿es posible hacer un disco de guitarras sin guitarras? “i’m not shy, i just don’t like you”, uno de esos títulos de disco por los que muchos seríamos capaces de cualquier cosa, legal o ilegal, es la viva demostración de que es factible. La totalidad de los sonidos que escuchamos en este atrevido debut han sido generados con guitarras procesadas electrónicamente, una vía creativa y expresiva en las antípodas de la ortodoxia, de uso habitual en la escena musical experimental internacional, que aporta todo un soplo de aire fresco a la escena nacional, huérfana de propuestas capaces de generar tanta intensidad eléctrica con la única ayuda de un laptop.
Marc Piñero y Pablo G. Polite, responsables de este proyecto fascinante que da importancia y peso específico al formato audiovisual, saben muy bien de dónde vienen pero no tienen tan claro adónde van, y eso es uno de los aspectos más sorprendentes y atractivos de kludge: su capacidad para ampliar el horizonte estilístico y expresivo de su discurso partiendo de una premisa creativa tan acotada. Se diría que la fuente de inspiración de sus canciones y, sobre todo, de su metodología, tiene su origen en referentes como Fennesz o Tim Hecker, pero cuando ponen en práctica sus ideas la influencia de todos ellos es menos explícita de lo que se podía esperar o imaginar. Se percibe la huella de ambos autores, por ejemplo en la inicial “0.*” o en la tensa y emocionante “free encyclopedia”, pero el grupo sabe avanzar y progresar con su propia visión, no se conforma con emularles y restringir su actividad en un perímetro de comodidad muy delimitado.
En instantáneas como “4it4n4”, sin ir más lejos, o en la más convulsa “sonex 180”, el tándem invoca el recuerdo de la escena shoegazer de finales de los 80, con My Bloody Valentine en la mente, para dejar claro que no es necesario aporrear las seis cuerdas, pisar decenas de pedales o disponer de voces lánguidas para capturar la esencia de ese sonido y ese fulgor volcánico. En cambio, en “brend for unlikely off-style” acercan posturas con el folk, y lo hacen a su aire, con una mirada fragmentada, compleja y siempre hiriente, la misma que en “akihabara creepshow”, “not to mention” y “zero-g popcorns”, imponente pieza de despedida. Tres formas distintas pero complementarias de tratar y manipular el ambient más evocador. Ejemplos vivos todos ellos del amplio y variado repertorio de recursos emocionales, sonoros y estilísticos de un modus operandi tan atípico como radical. He aquí una de las revelaciones del año.
David Broc