
Canciones
- Papermoon
- Falcó
- Rebellion
- Love Bird
- Fire
- Trivial
- They are
- Ben Ben Stone
- Bornicula
- Lobo
Nota de prensa
Cuando Paco Colombàs y Xavier Marín se conocieron en Barcelona, siendo ambos mallorquines, la serendipia hizo una gran labor por la música del estado. Porque aquí faltan grupos con voluntad para salir de los esquemas establecidos por el indie en los 90 y buscar un más allá, el desafío, el vértigo de la búsqueda. Oso Leone (antes Blue Velvet) no sólo tienen esa voluntad, sino también la capacidad. Su visión del folk es profunda, intensa y, sobre todo, creativa; se mueve en ambientes flotantes, esculpe arreglos delicados, busca la esencia y la encuentra. Es este último detalle el que más asombra. Que una banda, en su primer disco, haya sabido desestimar todo lo fútil para quedarse exclusivamente con lo que vale la pena, con lo bueno, lo bello, lo valiente… “Oso Leone” es esencialismo en estado puro.
Sus bases son férreas. Melodías simples sin apenas cambios de acorde (ellos citan la influencia de la música africana, por las estructuras a base de repeticiones) y un énfasis claro en la parte vocal, que envuelve, hipnotiza e impele a dejar de escuchar otros discos. Su dominio del inglés fortalece unas canciones que no llevan tanto a Kings Of Convenience (una referencia citada en sus inicios) como a Fleet Foxes, Junip o una versión masculina y doble de Feist. Folk atávico y actual a la vez, con un pie en un pasado movedizo y otro en el presente, en la música que realmente importa en 2011. Kudos también para los productores Ruspell y Toni Noguera, por elevar y matizar partituras sin invocar al demonio del efectismo.
Solo dos meses después de colgar sus temas en MySpace, Oso Leone tocaban en Harlem. Tras este disco, podríamos verles tocar hasta en la luna. Temas como “Rebellion”, “Love Bird” o “Bornicula” (una favorita personal) parecen destinados a ser banda sonora de un buen puñado de vidas. Les deseo suerte, aunque no les hará falta.
Juan Manuel Freire

