
Canciones
- E1
- E2
- Si el sol no calienta
- E4
- Ban ge yue liang
- E6
- E7
- E8
Nota de prensa
Santiago Latorre tiene un currículum sorprendente: no sólo combina residencia en Barcelona y Taipei, también ha girado por Japón, México, China, Taiwán y EE.UU., país donde fue editado su anterior trabajo “Órbita” (Acretions, 2008), y ha participado en festivales y espacios destinados al arte en España (SONAR, LEM, Periferias en Huesca, Círculo de Bellas Artes, Fundació Antoni Tàpies, Arteleku…). Para el escurridizo Santiago Latorre, China y Taiwán están tan cerca de Barcelona como Brian Eno de la contemporánea y el outrock occidental de la música tradicional china.
Como no está de más arrebatarle algo de belleza a los museos, Foehn edita ahora su nuevo trabajo: un prodigio de la música pausada en el que cada canción encuentra un método distinto para sobrepasar al ambient con técnicas claras, melodías minimalistas y trabajo de relojero. Cada detalle suena pequeño y con un porqué. Al final, la canción parece un organismo que ha esperado su momento indefinidamente. Es probable que destaque por ser aquél disco de Foehn que tiene una nana cantada en chino, un tapiz susurrado en castellano y otras seis zonas ajardinadas con arena fina. Pero no nos quedemos con la anécdota: a Latorre no hay nada que le suene postmoderno, aquí hay una sinceridad casi inédita en nuestro panorama y ocho ideas muy distintas que conviven perfectamente como una sola en la que será una de las referencias clave de este año en la materia. Tanto podría compartir catálogo en Constellation como en Type o en el prestigioso sello ECM. Más luz sobre este artista, por favor.
Abel González
